Tratadística italiana y procesos urbano-arquitectónicos iberoamericanos

Autores/as

  • Mario Sartor

Palabras clave:

Arquitectura, Arte, Iglesia, Latinoamérica

Resumen

Carlo Borromeo, en las Instituciones Eclesiásticas de 1577, después del Concilio, aducía a nombre de la Iglesia católica que ésta había intentado una renovación con el Concilio de Trento; iniciativa que había parecido ligar entre sí experiencias profundamente lejanas de la Iglesia de los orígenes, con otras cercanas que el Humanismo y el Renacimiento habían cosechado. El arte —del que también Borromeo gustaba— no podía tener un espacio especulativo totalmente autónomo, esto es, libre de toda afectación humanista, sino que debía conciliarse con el punto de vista “clementino”. Por tanto, no debía ir más allá de ciertos límites considerados como “técnica eterofinalista”, pues la arquitectura religiosa tenía que ceñirse a determinadas reglas, como las anteriores a las Constitutiones apostólicas. Esto significó un salto al pasado, una recuperación consciente de valores culturales medievales. Al mismo tiempo, las Etymologiae de Isidoro de Sevilla, redactadas entre los siglos vi y vii habían tratado de dar sistematicidad a las artes, particularmente a la arquitectura, concibiendo finalmente las artes figurativas en función de la arquitectura. En todo eso, Vitrubio había sido la influencia más notable, no sólo en el ámbito teórico, sino también en el práctico, y resurgía una terminología significativa que determinaba los elementos fundamentales de un edificio: dispositio, constructio, venustas.

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Citas

1 La herejía iconoclasta, proclive a destruir las imágenes sagradas y a perseguir a quienes las veneraban, data del siglo VIII (n. del t.).
2 En latín en el original, vexata quaestio (n. del t.).
3 Guillermo Tovar, La ciudad de México y la utopía en el siglo XVI, México, Seguros de México, S.A., 1987.
4 En francés en el original “prêt à edifier”.
5 H. W. Kruft, Storia delle teorie architettoniche da Vitruvio al Settecento, Bari, 1988, p. 31.
6 Cfr. Fernando Fernández del Castillo, Libros y libreros en el siglo XVI, México, 1982.
7 “Legiferazione”. Se trata de una expresión propia del autor. Construida a partir de “legiferare” que es un intransitivo despectivo de legislar. Tiene pres. en “legífero” que se usa con el aux. “avere”, tener. Un parangón en esp. sería aproximadamente “la acción del leguleyo” (n. del t.).
8 En español en el original erróneamente escrito Las Siete Pordidas (n. del t.).
9 Desgraciadamente la mayor parte de ellos llegaron tarde respecto del empuje de la arquitectura y de la urbanística colonial; por lo que no se puede saber con certeza hasta qué punto hubiese estado presente [Alberti] y a partir de qué fecha, precisamente.
10 Leonardo Benevolo, Storia del’architettura del Reinascimento, Bari, 1978, pp. 123-127.
11 Francisco Cervantes de Salazar, México en 1554: tres diálogos latinos, traducción de Joaquín García Icazbalceta, México, UNAM, 1964.
12 Idem. Citas en español en el original (n. del t.).
13 George Kubler, Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, pp. 328-329.
14 “Capostípite”: fundador de un tronco, de una estirpe o familia noble. (n. del t.).
15 Ramón Gutiérrez, Arquitectura y urbanismo en Iberoamérica, Madrid, 1983, p. 304.
16 Ingeniero. En véneto en el original (n. del t.).
17 Ramón Gutiérrez, apud. Sebastián, 1985, p. 78. En español en el original (n. del t.).
18 En español en el original (n. del t.).
19 Se refiere a los adornos arquitectónicos llamados “de lazo”, con líneas y florones enlazados unos con otros que se hace en molduras, frisos, etcétera (n. del t.).
20 En español en el original (n. del t.).
21 Ramón Gutiérrez, op. cit., 1983, p. 7.
22 En español en el original (n. del t.).
23 Ramírez Montes, 1986.
24 M. Collier, “New documents in Lorenzo Rodríguez and his style”, en Studies in Western Art, 1963, III, pp. 203-217.
25 Leonardo Benevolo, op. cit., 1978; Tafuri, 1972, pp. 207 y ss.
26 Sebastián, 1967, 1971.
27 Oriundo de la ciudad de Siena (n. del t.).
28 Tafuri, 1966, p. 227.
29 Studio en italiano quiere decir también, como término arquitectónico, “academia, universidad”; Studium Urbis, en latín: Universidad de Roma, la sapiencia (n. del t.).
30 Pietro Cataneo, I quattro primi libri di architettua di Pietro Cataneo, Venetia, 1554.
31 En español en el original (n. del t.).
32 Bonet Correa, 1970, pp. 28-35.

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Publicado

2004-04-30

Cómo citar

Sartor, M. (2004). Tratadística italiana y procesos urbano-arquitectónicos iberoamericanos. Historias, (57), 9–22. Recuperado a partir de https://revistas.inah.gob.mx/index.php/historias/article/view/12933

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